Luchando contra su poder III

De regreso a casa se concentró en lanzar una piedra mediana y filosa hacia la ventana de una casa, se aseguró de lanzarla bastante lejos de donde él estaba para que no pudieran culparlo. Salió una anciana buscando al agresor, apretó sus puños y al no encontrar al culpable entró a su casa.

─!Qué buena broma! ─Tornik no podía parar de reir. Recorrió otra cuadra y encontró a un jardinero podando árboles en el jardín de una casa muy grande, decidió mirar uno de los árboles y logró derribarlo, el árbol cayó haciendo un espantoso estruendo que provocó el grito del jardinero y el sobresalto de las personas que se encontraban dentro de la casa. Salieron corriendo a la entrada principal gritando que estaba temblando.

Tornik se alejó de ahí rápidamente, asustado, pensando en lo que había hecho y en todo lo que sería capaz de hacer.

Al llegar a casa, sus padres ya lo esperaban en la sala.

─Queremos hablar contigo ─dijo su padre con voz tajante. Tornik asintió, bajando la mirada.

─Ya nos enteramos de la noticia, ¿qué ha pasado?

─Un chico me grabó mientras movía objetos en el parque, pero ya lo convencí de que se retracte y lo hará, papá, de verdad, ¡lo prometió!

─Tenías prohibido mover objetos y desobedeciste ─su padre lo tomó del brazo con fuerza, Tornik se jaló tratando de soltarse. Miró hacia el florero de cristal que estaba junto a la ventana y lo tiró junto a los pies de su padre, el florero se rompió en pequeños cristales que salieron volando hacia todos lados, su padre se alejó levantando los pies evitando ser lastimado e inmediatamente soltó el brazo de Tornik. En el piso quedó una alfombra tersa de pétalos de rosa dentro de un pequeño charco, y el silencio, que Tornik interrumpió con sus fuertes pisadas.

Tornik amaba a sus padres y no quería lastimarlos, tampoco a sus hermanos, pero ¿cómo lograría controlarse? En realidad disfrutaba tener un poder tan especial y estaba maravillado de lo que hasta ahora había logrado. Por nada del mundo renunciaría a él.

Encerrado y molesto, pensó en irse lejos, olvidarse de su familia y seguir usando su poder a voluntad.

―Abre la puerta ―Tornik abrió despacio y regresó a la cama.

―Entiendo tu frustración, se exactamente lo que estás viviendo.

―No lo sabes, tú no tienes mi poder.

―Pero lo tuve ―a Tornik se le desorbitaron los ojos.

―Mamá, ¿por qué no dijiste nada?, ¿ pero dime, por qué perdiste tu poder?

―Mi poder desapareció a los  dieciocho años, ocurrió de repente  a pesar de concentrarme mucho. Tu abuelo me heredó el poder y ahora tú lo posees. Causé muchos daños durante mi niñez y adolescencia por no poder controlarme; no quiero que eso te pase a ti, por eso te prohibimos mover objetos.

― No pasará nada malo, mamá. Tienes que confiar en mí ―se abrazaron.

El gran día de la final por el campeonato de basquetbol intercolegial en el que Tornik competiría había llegado.

Sus padres le recomendaron no usar su poder durante el juego porque por falta de concentración y emoción podría ocasionar disturbios.

El juego era reñido, cinco canastas a una, pero a favor del equipo contrario. Tornik desesperado corría tras el balón, el jugador contrario se la arrebató y anotó una canasta más en su contra.

jugando basquet

“Es tiempo de ayudar a mi equipo, debemos ganar”, pensó Tornik …

continuará…

 

 

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