Luces en la oscuridad

Ahora lo que se ilumina y expande por las raíces de la noche es el oscuro silencio

que antes fue la luz, la luz del péndulo en tus ojos, soledad,

espada deambulante en los relojes.

Ahora lo que deshoja mi piel y abre mi pecho es la mano de la ausencia,

la última voluntad de tu mirada iluminando en el sueño de su juego los recovecos de mi oscuridad.

Ahora lo que se ilumina y expande es tu presente ausencia en el silencio

que antes fue luz de velas, sombras de estrellas en plegarias,

vírgenes mojadas de la noche sobre mi cuerpo;

luces de filo que herían a la luna reflejada en mi máscara.

La oscuridad se viste con tus luces, capas de tu mirada cubren mi vientre,

los astros se cubren con tu sombra y a tientas emerges de sus ojos.

De nuestras oscuridades vienen notas, juegos que apuestan con el sol,

fulgor y baile de máscaras, dulces abrazos de espejismo, niebla, cristales,

una eterna mirada que se niega a dormir

Hondo es recorrer los umbrales de espectros floreciendo en el sueño y delirio de la manos,

las luces con sus almas confundidas por el golpeteo nocturno de la lluvia.

Hondo es sentir ahora, silencio y soledad como sentirse llegando a una estrella,

como besar las sombras del fuego, sus reflejos de cenizas.