El horno celestial está que arde con galletitas de chocolate, fresa y vainilla con sabor a nostalgia

La entrada de Neptuno en Aries a finales de enero y la compañía de Saturno en el más heroico de todos los zodiacales, a principios de febrero, puede habernos dejado un poco descolocados. Aries es un signo poco apegado a las normativas y a los límites cuando es sacudido por las descargas eléctricas de las fuentes cósmicas más elevadas. Así que es muy probable que la irrupción del planeta del más allá en sus territorios lo haya llevado a visitar las más lejanas galaxias de sus sueños estimulando su necesidad de arranque, o por el contrario, con la descarga repentina de sus rayos en su antena le haya generado un pasajero apagón con la intención de llevarlo a sus profundidades más íntimas, antes de la necesaria marcha que tendrá que comenzar con el largo tránsito de 14 años que le espera para sumergirse en los rincones menos explorados más allá del horizonte galáctico perceptible. La compañía de Saturno a los cero grados de su comarca puede haber sumado un poco de tensión al asunto, ya que Saturno está dejando claro que será juez y supervisor en este periplo que está en sus comienzos. Por otro lado, Piscis puede haber sentido con su liberación del maestro-asesor(Saturno), un poco de desconcierto y nostalgia ante un nuevo ciclo de aprendizajes que se le presentarán, ahora que es momento de poner en práctica todo lo aprendido durante dos años y medio de interiorización y frenos sentimentales. Los primeros grados de Aries son los más puros, la esencia misma de todo inicio ante un océano infinito de posibilidades, así que no es para extrañarse ante un posible vértigo que nos haya sumido en nuestros confortables andamios de hielo, en esa parte que rige Aries en nuestro tema natal. Y para acabarla de rematar, Urano sigue retrógrado en Tauro ahora en grados mercuriales en su tercer decanato, el correspondiente a Virgo. Todo de él pide de nosotros liquidar un viejo imperio que ha sido sacudido a lo largo de siete años de su recorrido; y como Odiseo, que saltemos a los brazos de Poseidón para emprender, ahora sí, un nuevo camino hacia Ítaca, aunque en un principio nos podamos sentir solos, o completamente abandonados por la existencia. Sin embargo, la presencia de Marte, Venus y Mercurio en Piscis puede impulsarnos con energía y dulzura por igual, para hacer una limpieza emocional que nos permita sanar con la ayuda de Mercurio retrógrado, cualquier fisura que aún carguemos de los últimos años, o los últimos meses.

Esta asistencia cósmica por parte de estos mosqueteros puede finalmente conducirnos a un final alegre e inesperado en el que podamos ver con confianza como el universo nunca nos desampara sin antes darnos la oportunidad de una revisión, y de llevarnos a donde mejor nos conviene estar. Ahora es momento de purgarnos, de llorar si es necesario, y de no retener nuestras emociones a causa del eclipse lunar en su segundo decanato que es sede de Tauro. Es momento de confiar y dar el salto hacia los dominios del otro, de romper esquemas que ya no funcionan, de hacerlo con fe y amor, y de aventurarnos a la conquista de nuestros sueños más entrañables apadrinados por Neptuno, una vez, claro está, hayamos revisado sus lecciones durante la retrogradación de su funcionario Mercurio por las espectantes olas de Piscis. 💕✨🌻

Qué la paz sea contigo, peregrino, y puedas sacar el mejor beneficio del mapa celeste actual en tu travesía hacia un escenario mucho más amplio.

Por Cecé Vilariño

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