Un día más, J.B, en el que me levanto con el peso lunar sobre los párpados y no quiero abrirlos, sino dejar que mis ojos se vuelvan a hundir en los pálidos horizontes cíclicamente recorridos con la mirada.
¿Cómo renunciar a esos destellos que alivian las pupilas y que son un desafío y un triunfo contra la misteriosa noche?
¿Cómo renunciar a esa evidencia de que no existen las sombras, y más allá de la tenue oscuridad de los sueños todo termina siendo una sedosa luz que nos envuelve como un capullo dejándonos soñar lo que queremos?
Quizás esa sea una manera en la que los hacedores de la realidad nos regalan un descanso del dolor, y un renacimiento diario.
De lo contrario es entregarnos al insomnio por el miedo a entrar en la noche y de que no haya un amanecer. Es creer que con mantener los ojos abiertos al ensueño de la vigilia nos salvamos de la leves tinieblas del dormir; es negarnos a la incertidumbre, a hilar la luz de los ojos hacia adentro.
Pero no te quiero desviar, J.B. Te decía que cómo renunciar a esa blanda oscuridad de los sueños para adentrarme en la oscuridad real, en esos velos de niebla que nos ciñen desde el alba hasta el anochecer, y que arrastramos como una capa invisible que nos pesa, o como un hatillo de muertos.
Esa es la pregunta diaria una vez los rayos del sol abren mis párpados como quien abre heridas para sacudirle la seda de los otros mundos e insertarle su pócima de tinieblas.
No me malinterpretes, J.B. No es que el sol sea un adversario; el alumbra lo que es. Su oficio es limpiar, purificar y mantener en su espacio a las sombras, y si encuentra residuos de oscuridad debe prepararnos nuestros brebajes de penumbras hasta que podamos atarnos de nuevo a uno de sus rayos.
La oscuridad afuera se ha ido haciendo más densa a medida que no la asumimos, y la vamos arrimando; y mientras menos la integramos más espesa e invisible se torna, más dificultoso es despertar y que entren por los ojos y el corazón los elíxir del sol.
No sé si puedas comprenderme, si para ti sea lo mismo, o todo lo contrario, y en la parte iluminada en la que te hayas del mundo, estas palabras empañadas de desaliento te parezcan una mentira.
Quizás para ti, adentrarte en la luz matutina sea una constante oportunidad de exhibir tu sonrisa de pájaros conformes, o un permanente manantial de puntualidades para ir repartiendo las sobras de tu esperanza a aquellos que lloran y callan porque las palabras alegres se les han secado.
Aún así, me comprendas o no, pido la compañía de tu silencio, tu transparente paso junto al mío en el que mirarme y dialogar. Ahora que no sé cómo transitaré las horas hasta el alivio del crepúsculo, ahora que las que calles se estrechan a medida que me adentro en sus caminos, y que el polvo se ha henchido con la que fui.
J.B, hace tiempo que no encuentro mi tumba, que no encuentro los restos, ni en el espejo, ni en la casa, ni en la húmeda tierra donde la niebla oculta las flores, esas flores que yo me sembré para velarme, para cuidar mis cenizas durante el invierno.
Esa que entra y sale del sueño es un delgado vestigio de mí que vagamente se encuentra allá para después olvida, y esta que está aquí, hablándote, no es más que un quebrado cascarón de recortes de extenuadas metáforas.
Contigo quiero incinerar las pocas márcaras que me quedan, esas que diariamente encabezan con cierta dignidad mi envoltura de penumbras con la que soy cada vez más, un muro para otros. Quiero aceptar mi muerte, mi vacío, mi insignificancia.
Quizás quedando en nada, en un puro aliento, en eso primordial que soy y no soy; la oscuridad de las pócimas diarias me devuelva la cura: la posibilidad de volver a nacer en este cuerpo que me asiste y gime por no poder entender lo que ocurre adentro.
Y entonces lo que es sombra se disuelva en la luz del alma, en ese otro cuerpo interno e indecible, y aportándole más luz, al final de todos los caminos angostos por los que arrastro las pocas fuerzas que me quedan, haya una mariposa estática y decididamente esperando por mí, para extraer del vientre de mis labios la sonrisa de una nueva existencia.
Hits: 0