Una escritora que no lee

−Buenos días doctor, ella es Gladis, nos dijo el doctor Castillo que ya le había enviado su expediente.
−Sí, así es, no he tenido tiempo de leerlo todo, pero, me puede explicar brevemente la razón por la que van a internar a su esposa. Entiendo que tiene 45 años, casada, y no tienen hijos; que se encierra largas horas en su estudio y que no tiene el hábito de leer, que siempre está como ausente –Gladis permanecía callada, observando todo, mientras Álvaro, su esposo hablaba con el director de la clínica psiquiátrica.
−Sí, no tenemos hijos porque ella cuando estaba embarazada tomó una medicina, y no leyó el instructivo que decía que no lo deberían tomar mujeres en su estado. Y como eso, está llena nuestra vida de tragedias porque mi esposa no lee… ni instructivos de cualquier aparato que usa, ni condiciones de contrato en todo lo que aparece en la red, ya sabe, antivirus, programas, aplicaciones, solo le da aceptar, y ya. Ni contratos en los bancos, con los abogados, con su editor, solo los firma y ya. Hemos perdido consultas en el Sector Salud porque no leyó los papeles que teníamos que llevar, o en los análisis de orina, en lugar de llevar un frasco eran dos; hasta la sirvienta se fue porque en lugar de comprarle lo que la muchacha pedía, ya sabe, cloro, detergente para los trastes, le daba otra cosa; mi esposa nunca lee todo, si acaso el principio, o el final, y lo demás lo supone con su lógica; el colmo fue que en su cumpleaños, le dieron tarjetas con mensajes bonitos y no leyó ninguna.
−¡Su esposa no sabe leer, no entiende, o no ve bien!
−¡Claro que sabe leer, es escritora! Vengo de un peregrinar de estudios médicos y doctores. Se le hicieron todos los estudios físicos, y el doctor dijo que no tenía nada, que tenía déficit de atención y nos mandó con el psicólogo; este también le hizo todos los estudios y dijo que por su parte no encontraba ninguna alteración psicológica, que era cuestión de falta de sueño, y trastornos de ansiedad, y la mandó con el psiquiatra, y este le mandó medicina que ella nunca tomó como debería ser porque no lee las recetas, y dijo el doctor que así no podía atenderla, que la trajéramos a esta clínica para que le dieran el tratamiento como debía ser, y aquí estamos.
−Sí está bien, además podemos hacer que su esposa tenga el hábito de leer todo, de principio a final –se rasca la cabeza el doctor−, vamos a programarle una serie de terapias para lograrlo, tenemos a los mejores terapeutas en este campo.
−Otra cosa doctor, tiene hábitos muy especiales que sigue los siete días de la semana, no le gusta romperlos por nada, a menos que sea por presentar sus libros, viajar para inspirarse en alguna de sus novelas, o por recibir sus premios. Tiene el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Premio de Literatura de Lengua Castellana Miguel de Cervantes, el Alfaguara de Novela, entre otros, y va por el Premio Nobel. Tiene en su haber 18 novelas que estuvieron, en su momento, entre las más vendidas, según los reportes de Amazon Books y Google eBooks. Su nombre de escritora es Sofia, ella necesita tener un estudio con libros, los compra todo el tiempo, recibe de 2 a 3 libros diarios. No puede vivir sin su computadora. Se levanta a las 5 de la mañana, se baña y desnuda se mete en su estudio, se toma una café y unas rosquillas, y se pone a escribir, hasta como a las 12 del día, se baña como 10 veces en ese tiempo, come lo que se le antoja; tiene un refrigerador, un horno para calentar, una alacena bien surtida y un sofá. Luego se duerme hasta como las 15 horas y sale para que comamos juntos, en la tarde se va al gimnasio, o con sus amigas a hacer algunas caridades, Tiene un cuadro en su estudio que dice: Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad. También va de compras, o se pone a ver alguna serie en la televisión; y se duerme como a las 21 horas; bueno, dormir es un decir, se la pasa en la noche despertando y escribiendo algunas notas.
−No se preocupe, aquí le vamos a cambiar sus hábitos especiales, será una persona normal. La hora de levantarse es a las 7:30 se bañan una vez y bajan a desayunar a las 9:00, no se les da café. En seguida, tienen terapia, pláticas, ejercicio, y a las 12:00 un lunch, luego pueden recibir visitas hasta las 14:00 que comen, después de un descanso, a las 16:00 van a terapia, pláticas y manualidades, y comen una colación, ya a las 19:00 se les da tiempo para leer o ver la televisión, jugar juegos de mesa, a las 20:30 cena ligera y a las 21:30 a dormir. No hay concesiones para nadie –Gladis se queda como paralizada, con la vista fija en su esposo, se levanta muy decidida y se va, la sigue su esposo, ella dice: “Normal, ¿para quién?, yo quiero hacer lo que siempre he hecho. Ya te cumplí lo que prometí; ahora, ¡ni una consulta más! Mi siguiente novela se tratará sobre una escritora que no lee.”
Fin