TIMPANO DE PAJAROS HERIDOS

Después de cada tregua, mis huesos suenan estridentes;
cállanse las flautas como lengua sigilosa y que muere de memoria.
Se recoge, entonces, mi quetzal querido…

Frente al tímpano de pájaros heridos se detiene el silbido de mi voz…

¿Tú acompañas la revuelta de mis pasos?..
Voltea tú las sílabas del idioma que no entiendo.
Desgájame esa patria en la reserva de mis manos.

©George Reyes, del Poemario “Ese otro exilio, esa otra patria” (2015)

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