Primero B de primaria

−Se acuerdan, niños, que ayer tiraron el pegamento en el piso y que iban a estar castigados sin recreo dos días −los niños asientan con la cabeza−, por eso no van a salir cuando suene el timbre, saquen ya su lunch y a comer.
−Maestra, ¿a dónde se va, cuando tiramos el pegamento?, ¿dónde se guarda?
−No lo sé, Juliancito, saquen su comida y, ¡cuidado con ensuciar su lugar!, porque se quedan sin recreo mañana.
−Maestra, ¿dónde está, el recreo de mañana?
−No lo sé, no me pongas de malas con tus preguntas, mejor come, Juliancito.
−¿No podemos ir, a ayer y no tirar el pegamento, y ya podemos ir al recreo, porque hay partido de fut con los de primero A?
−¡No! No podemos ir, a ayer, eso ya pasó, ya no existe. ¡No digas tonterías!
−Entonces, ¿por qué lo estoy pensando?
−Y yo también –dice Pau, alzando la mano mientras habla−, mi papá dice que sí podemos viajar en el tiempo, siempre está hablando de eso, si quieres dile a mi papá para que te diga todos los canales del YouTube que ve.
−¡No tengo que preguntar nada!, ¡apenas es martes, no sé cómo voy a sobrevivir la semana, y todo el curso con este grupo! ¡Qué he hecho de malo para merecer este castigo!
−Mira, Juliancito –dice Perlita tirando su vaso de jugo sobre su mesita−, tiro mi vaso y mira cómo se va cayendo mi jugo, así ves cómo va pasando el tiempo.
−Sí, eso ya lo sé, lo que yo quiero saber es dónde se pone lo que ya pasó, porque yo quiero hacer una máquina del tiempo para ir allá y cambiarlo; porque mi papá le gritaba a mi mamá y no le daba dinero, luego ya le daba dinero y no le gritaba, pero a mi mamá no se le olvidaba lo que le hizo, y lo corrió de la casa.
−A mí me dijeron que estudiara otra carrera que no fuera maestra, pero cuando lo entendí ya era tarde, y ahora aquí estoy. Yo también quisiera regresar al pasado, pero no se puede, así es que Perla, limpia tu lugar y que no quede nada pegajoso.
−A mí me hubiera gustado vivir cuando había batallas con catapultas y espadas.
−Yo quisiera vivir cuando no haya escuelas, y para eso, ¡falta muuucho tiempo!
−Yo con tu máquina, iría a ver a mi abuelita y no me limpiaría el beso mojado que me dio, y que me vio con tristeza como me lo quité, y después se murió, y es mi culpa –dice Reni mudándosele el rostro a pálido.
−Yo quisiera que el sábado nunca hubiera pasado, me dolió mucho, mucho, como cada sábado –susurra Doris bajando la mirada y llenándosele sus ojos de lágrimas−, y si haces tu máquina, Juliancito, me puedes llevar a antes del sábado, para poderme escapar de mi casa…
−Doris, ven, vamos a ver a la psicóloga. Tal vez no tengamos una máquina para ir al pasado, quizá, nunca la tengamos, no les puedo decir a dónde va el pasado, o si algún día tengamos la tecnología para ir al pasado en una máquina, lo que sí les puedo decir es que, podemos ir a nuestro pasado próximo y podemos modificarlo, bueno, no exactamente, pero de alguna manera con ciertas acciones que pensemos, y ese cambio se va a ver reflejado en nuestro presente y hasta en nuestro futuro. Mmmm, porque ninguna cosa es imposible para Dios. También tú, Reni, vamos con la psicóloga. –guarda silencio, respira hondo y continúa diciendo− Y sí, sí hubiera sido maestra.
−¡Qué bueno!, porque yo también te quiero, –dice Reni con una gran sonrisa.
−¡A comer su torta, y si dejan limpio su lugar, cuando regrese salimos al recreo!
−Sí maestra, les tenemos que ganar a los de primero A.
Fin