Por tu voz, el tacto…

Por tu voz, 
el tacto creció entre la luna y el sol. 
En tu piel se derramaron las leyendas 
como besos fatuos, en lenguas enérgicas 
de fuego incendiadas por tu plena carne.

Las fantasías se acomodaron como pequeñas semillas 
tomaron como cuna a cada uno de tus poros, 
haciendo así la magia que transpiras,  
emergiendo la basta 
enajenación que tu manto me provoca.

Hecho de luz,  
tu paz se remite a ser de nadie. 
¿Desde qué mítico manglar emergió 
tu misteriosa presencia, tu encantada 
obra, tu letal caminar de las deshoras?

En el todo, en ti, en tu carne 
cuestiono el origen de tu radiante y sombría 
forma de amar desde el silencio de los lobos.