Plantas Insumisas

Hay cierto ángel encargado de crear las semillas,
sembrarlas y velar por su crecimiento aquí en la tierra.
Cuando una planta muere o se extingue el manda su cortejo de raíces,
envuelve a la difunta y la regresa a su lugar de origen para ser reconstruida.El laboratorio de este ángel está saturado de frascos donde colores y nuevas formas se gestan para dar vida
a flores futuras, ahí podemos encontrarnos nubes que guardan lluvia de aromas
y raíces de relámpagos esperando ser plantadas en los ojos negros de la tierra. Todos los días, todos las noches desde que Dios le legó los ojos de la tierra, el ángel seduce a la dama y enamora a los campos y jardines de su rostro para que suden verdes amores y cada pétalo, cada corola imprima en
su nacimiento las huellas de la hermosa virgen.Últimamente nuestro ángel ha estado sufriendo de insomnio,tristeza y muchos pesares más. El hecho lo testifica el viento con sus heraldos cual pájaros
diciendo que las nuevas semillas nacientes son imágenes de los viejos sueños que ha programado el ángel desde su laboratorio. El mundo ya no acepta sus nuevas especies y le pide copias de modelos
fácilmente vendibles en el mercado. Mas a veces el ángel impulsado por la fuerza de su responsabilidad crea semillas únicas en campos ocultos. Y dichas semillas se niegan a tomar forma definitiva ni de virginidad ni belleza, son de las que se le escapan a la imaginación, se mueven con la ferocidad de la tormenta,tardan años en romper la tierra y se vuelven muchas cosas ante los ojos de quienes pueden presenciarlas como un milagro silencioso. Una de ellas insumisa crece en tu ventana,en la silenciosa oquedad de la pared que es vientre y saca a flote sus entrañas en el resguardo de la noche.Flor que se rehúsa al anonimato, a ser sentenciada por la muerte,siempre parece más joven o más bella cuando sostiene en sus pétalos el esplendor del cielo.
En las horas de la madrugada cuando las sombras se extienden para crear su efímero imperio
y las raíces de la flor viajan hacia tu sueño, grande y majestuosa es su sombra recostada en tu frente
ante la luz casi apagada de mis pupilas que no la pueden descifrar.