Om namah Saadybet

 

Hay un mantra que se repite
En medio de esta calma inexorable,
De este espacio lleno de ti,
Aún cuando el mar sigue allí
Y vos tras él y tras él los dos.
Sin embargo retumba en el aire
Esa sílaba única y constante,
Se vuelve inmensa en el silencio,
Se hace nítida y clara,
Se multiplica como peces y panes,
Como milagro en este desierto
De puertas y ventanas,
Cuyo único oasis es la esperanza,
La bendita ilusión de verte llegar,
Y que te recuestes sin apuros,
Sin planes de otro futuro
Que no sea este minuto sagrado,
Este presente que no nos devuelve
Ni siquiera el pasado más cercano
Ni nos lanza a la próxima mañana,
Todo se resume a esta hora en conjunto,
A dividirnos en partes iguales
Todo este silencio nuestro,
Y ese sándalo hecho humo,
Hecho mantra,
Hecho tu nombre.