NUNCA IGNORES EL CAUDAL ERRANTE

Siendo noches
que olvidan el alba,
y a mi paisaje vacían de sol,
los dioses deliran en sombra alargada:

 

recrear,
o imitar
la hazaña que sin tiempo se quedó en tus manos.

 

Siendo noches
que olvidan el alba,
y pausan mis tardes con luz que duerme,
nunca ignores el caudal errante
que oyes caer
de un mar de ausencia con marea en mis ojos
al pozo de mi alma, socavón del viaje
y salta al cielo como grito que se ha mojado.

 

©George Reyes, de su poemario inédito “Filosofía risueña”.