Nocturno líquido

 

Millones de litros pasan noches eternas,

atrapados en oscuridad artificial,

los tubos de metal crean un laberinto,

salidas intermitentes, vistazos al exterior.

 

Licuada entre recuerdos distorsionados,

el agua añora sus días de océano,

mira la luna, quiere ser como antes,

comerse el mundo en una noche.

 

Arriesga su suerte bajo la luz nocturna,

se estanca en pozos de inmundicia,

disminuye con el tiempo, queda sola,

finaliza su viaje, se diluye en la oscura ciudad.

 

Componente esencial de vida,

verdadero dios en forma líquida,

altera el mundo a su antojo,

inmortal, adopta cualquier forma.

 

El alma del agua sobrevuela las calles

con su cuerpo blanco y puro vigila,

se pasea en libertad, disfruta ser etéreo,

odia la sobrepoblación que la regresa al asfalto.

 

En la calma de la noche no hay distinción

toda el agua se ve como una misma,

no importa su color o densidad,

siempre terminan subiendo al mismo cielo.

 

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