Mi experiencia de fin de año

Hoy amanecí mareada, con nauseas, y sin ganas de concentrarme en el trabajo. No creo que sean síntomas de embarazo, sino de final de año.
Por más que tomo tecitos, hago ejercicio, me relajo, adorno la casa, o pienso en los regalos, los síntomas persisten.
Sé que tengo batallas personales por enfrentar, pero, ¡ahora no, por favor, ahora no quiero pensar en ello!, mas, todo a mi alrededor se confabula para hacerlo. Y no son solo los comerciales, los mensajes en mis redes sociales, o las pláticas en los cafés; sino, mi mismo ser interno el que me instiga a enfrentarme a mí misma.
La culpa es de la Evaluación, que le encanta checar al final de un ciclo si se lograron los objetivos. No sé, si pudiera, desaparecería la Evaluación o el final de año para que no me pasara esto. Pero, no puedo.
¿Evadirme?, no es opción en esta época del año. Si leo libros de Historia, descubro que la única batalla que vale la pena ganar en la vida es la que se contiende contra uno mismo. Si me entretengo con libros de ciencia, y tomo alguno de Física, la ley que me sale al encuentro todo el tiempo es la de la gravedad; no cuestiono el 9.8 m/s2, sino que no es a la tierra la atracción de los seres humanos, sino a la manipulación, a la tendencia, a la rebeldía, o… Los de arte ni los abrí, me ponen más sensible. Y las novelas tienden a poner alguna parte de conflictos internos en ella.
“El corazón obstinado se carga de fatiga.” Voy a hacerme caso y ahorita regreso…. Ya regresé.
Constato que se me quito el mareo y el dolor de cabeza, también que, se habla actualmente de anti materia, anti gravedad, y ahora de anti reflexiones de fin de año. Todo esto me confunde; pero este es mi experiencia. Total, que cada quien saque sus conclusiones.