Mansión de naipes

 

Mazo de cartas manipulado,

vuelto un inmueble faraónico,

formación arbitraria, mentiras apiladas,

en equilibro artificial, asistido por intereses.

 

Desgastados los comodines de engaño;

no tienen conflictos, alojados en alianzas,

corazones desaparecidos, espadas con sangre,

diamantes robados, tréboles del infortunio.

 

Guantes blancos, cual magos, manipulan,

sin ensuciarse dan acomodo a la baraja,

la posición de los ases se encubre,

números bajos sostienen reyes ocultos.

 

Naipes frágiles arriesgan la arquitectura,

ostentan orgullos el puesto, cartas soberbias,

encubren beneficios armados, conflictos de obra;

sopladas por los testigos se tambalean.

 

De la complicidad depende el arreglo,

pactos sostienen el valor estructural,

cartas de imitación, el amaño las hace caer,

ante la verdad unas tras otras se desploman.

 

El joto, títere mozalbete, se cree pilar,

se lleva a la reina en la caída, dama sin pudor;

tira cartas cercanas, artífices de debacles,

la lealtad se termina en el derrumbe.

 

La postura traicionera las tiene impotentes,

reniegan la caída de la construcción,

sin escrúpulos, deliran desde lo alto;

la desestabilización es culpa suya.

 

Baraja inservible, sin remedio se despeña,

los reyes no se pueden mantener en sustento;

la mesa que sostiene el inmueble se agita,

no va parar el movimiento de fervor.

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