Los faros de la ciudad

 

La ciudad sigue su movimiento monótono,

cada noche es igual,

luces de sirenas vienen y van persiguiendo a la muerte,

la luna algunas noches alumbra mi metrópoli,

otras en ratos se va y vuelve por si hay alguna novedad.

 

Los faros están divididos en variedades,

donde hay más luz es donde están los mejores,

los más altos y despreocupados,

las calles con luz parpadeante contienen a los demás,

los que cumplen su función y por lo otro no se preocupan.

 

En los remedios de calle sin luz

ahí es donde están los olvidados,

faros que pocos saben que existen,

por querer ser ignorantes no los vemos,

subconscientemente se prefiere olvidarlos,

conocerlos sería caer en cuenta de que existe un abismo,

donde en el fondo están la mayoría de las lámparas

que nada pueden iluminar,

con sus partes fundidas y gastadas por el desuso,

una tragedia en la oscuridad de mi ciudad.