Lámpara Maravillosa

lampara 

Le pedí al genio de la lámpara maravillosa mi tercer deseo; ya me había concedido los otros dos, pero no entendió lo que le pedí esta vez.  Se lo expliqué con palitos y bolitas, pero no comprendió, se lo  enseñé en varios idiomas traducido por google, pero no me atendió. Sacó su catálogo de deseos imposibles de conceder, solo eran tres, y sí, hay estaba el que yo le pedía, por eso no me  entendió.

Me suplicó que le solicitara otro, y que nos olvidáramos de ese. Pero no quise; lloré, pataleé, hice berrinche, insistí; me dijo, entonces, que  iba a hablar con su superior. Regresó, me dio un no rotundo, y amenazó con quitar mi tercer deseo si no pedía otra cosa.

Yo le dije: ¡Para qué, si lo que pida me va a hartar! Me he hartado de comprar, de dormir,  de ayudar, de trabajar, de estudiar, de triunfar, de fracasar, de ser mala, de destruir, de engañar, de…

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