La problemática del ser libre

 

Ante la intemperie del  albedrío, sin restricciones,

los seres, sin direcciones, se mantienen estáticos,

se sienten incómodos ante tal situación,

la idea de tomar decisiones les desagrada.

 

Al conseguir reflexión y voluntad,

la paredes se contraen ante sus ojos,

se sienten indefensos ante el saber,

el tener que pensar les aterra.

 

Si se ven desconectados de las reglas,

sin que los vigilen, sin pasados ni perfiles;

al sentirse temerosos de actuar sin códigos,

les cae como maldición  la libertad.

 

Al sentir que los límites los abandonan,

frente a perspectivas oníricas para forjar su destino,

se sienten confundidos, sin saber qué sentir,

les hace falta el frío de la monotonía.

 

El problema de los seres en libres

es que dejaron de intentar serlo,

dentro de la comodidad que los enjaula,

se aferran a una autonomía artificial.

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