La bestia de Adán

No es común verme por estos sitios. Un par de parcelas y un camino de tierra es todo lo que tengo por recorrer. Es una noche agradable y yo venia con aquella sensación aun. Esa mujer me exprimió hasta el alma. Sonreía después de un buen sexo con ella… me echó por que su marido venia. Debería matarlo.

 

Una corriente de aire movió las parcelas violentamente. Un perro enorme se puso justo en medio de mi camino. El pánico hacia esas bestias es una anécdota que me remonta a mis épocas de niño. Sentía como cada fibra de mi cuerpo se paralizaba mientras aquella bestia ladraba… se enfadaba… creo que he visto un resplandor rojizo en sus ojos… El miedo me sujeto de las piernas, tenia la espalda tensa y sentía que no había mas camino para escapar. Era un tramo recto y me atraparía después de un rato.

 

Ese perro, no era un perro cualquiera. Lo había visto antes dentro de una de mis pesadillas. Rasgaba mi puerta y entraba para devorarme. El perro seguía ladrando y daba un paso adelante sin chistar, yo daba uno hacia atrás sin ser muy repentino. Creo saber que ese perro ni siquiera existe… es decir, es un producto de mi imaginación… ¿estaré soñando aun? Quizás aun estoy en la cama con mi amante… El suelo se siente tan real…

 

Supongo que debo enfrentarlo. Ya saben, enfrentar a la bestia y dominarla. Pero ¿como se supone que lo haga con un perro que me supera casi en tamaño? Es tan fuerte como un toro, supongo. Y tan negro como la noche. De no haber sido por el destello de sus ojos, jamás lo hubiera visto… esos sonidos parten el viento. Me desgarran.

 

Comienzo a correr hacia el… el muy maldito se prepara para atacar… a saltado… veo el suelo y las parcelas cubiertas de sangre… oh pecados, tan rápido los tuve que pagar.