Juego interplanetario

−¡Ahora, yo soy la extraterrestre! –Les grite a los otros niños que siempre habían tenido ese papel. Me instalé en la nave espacial, tome los controles antes de que otro me ganara el lugar, y me fui a dar vueltas alrededor del planeta tierra, sin ser vista. De momento, empecé a alejarme más y más, hasta que solo veía los continentes y agua, entonces, me acerqué más y más, hasta que enfoqué, y ahí empecé a observar cosas que solo en este punto se pueden ver. Nadie me había informado que estuviéramos en guerra… mundial. Acababa de ver la segunda, en la escuela, toda limpia, sistematizada, en estadística, en ganadores, perdedores, causas, efectos, en el libro de Historia, sin olor, sin sonido, sin sufrimiento. Aún, los videos que nos pasó el maestro, eran todos escogidos para niños de 10 años. Pero, me sorprendió que esta guerra, no tuviera las preguntas que se estudiaran para un examen de Historia. No había países, sino personas en la lucha; no se querían apropiar territorio, ni oro, ni petróleo, ni vi que fuera por poder, no había líderes, ni armas; sí esclavitud, pero no vi rejas, ni quien vigilara; dinero, sí mucho, pero con mancha rojas; estrategias sí creí ver, pero no como me las habían contado. ¡No entendía nada! Veía, lugares obscuros, lúgubres, gente tirada en el suelo, o arrastrándose, jeringas por todos lados, gente flaca con ojeras, y alrededor papeles arrugados, en uno logré leer algo: “…me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos…” No le entendí, pero seguí viendo, había mucha basura echada a perder, vomito por todos lados, ¡Qué asco!, me pareció muy deprimente todo esto y cerré los ojos. Y cuando los abrí, habían aumentado más lugares así, ah!, también más leyes, porque pude ver los códigos de los países. Me acerqué más, y se me pasó la mano. Pero, pude observar que la batalla está dentro de la persona, ¡se me hizo chistoso ver: multi mini guerritas contra sí mismos!, y ahí se resuelve todo, no hay más. Vi sus procedimientos: Para entrar, los chavos y los no tan chavos toman la decisión de probar, o ver lo que les ofrecen, luego, una vez esclavizado, empieza la lucha por salir de ello. Es como los pollos que tengo en mi casa, todo el día están comiendo, sin ver otro panorama, sin metas, más que dormir, comer, cagarse, dormir, comer y cagarse. Pero, las personas… unas, otras no, se ponen a luchar para salir de ello y ganar…pero, no sé qué ganan, no es territorio, ni oro, ni petróleo, ni dinero, ni vi que fuera poder. Me regresé, apagué los controles de la nave en el simulador. Los otros niños dejaron sus tabletas también, y se acercaron a mí, Jorge me dijo:
−¡Qué viste que estás tan pálida?
−La multi mini segunda y media guerra mundial.
−¡Qué chido!, ¿En qué página te metiste?
Fin