Fantasmagoría en San Sebastián

País Vasco, enero del 2018

Ven
tengo en una mano
la llave que encierra todos los vientos
y en la otra un truco
para alegrarte los días
y enseñarte cómo florece
el devenir de la poesía
en un temblor secreto
de polillas y supernovas

Ven
ha nacido un sol en mi carne
y cien lirios están flameando
en el valle de tu cuerpo
delfines de plata remontan
en el cauce de tu espalda blanca
el cenit y el nadir, en tu vientre, son uno mismo
letras de agua se agitan en mis muslos
letras de aceite duermen los tuyos
la Vía Láctea se van derritiendo
entre nosotros y el cielo
y respiro tu música
y tu música es fuego
no escuchan las fieras el llamado de Orfeo
prefieren el llamado de tu voz veraniega 
la luna canta tu nombre
la luna tiene tu nombre
te nombro en todos los nombres
un instante eres Daniela
y en cualquier parpadeo te vuelves
Ishtar, Nefertiti, Circe,
Stevie Nicks, Mina Loy…

Ven
hay un beso errando el sendero
de tus labios de amaranto
hay un deseo orzando mis dedos
dos palabras se abisman en mi pecho
escúchalas
y descubre por qué
mis pupilas siguen atadas
al río que traza tu sombra
cuando vas tarareando
por los caminos de ensueños
que rodean el universo

Ven
y deja que tus manos cubran el mundo entero
con un rumor de casiopeas
blancas como el recuerdo
de la soledad en Marruecos
y que la noche se lleve
nuestras pieles entrelazadas
nuestras lenguas incendiadas
aun cuando el suicidio
sea cierto en mis ojos
y la nieve florezca
en mi pecho