Elegía a tu olvido

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.

Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece.

Jorge Luis Borges 

 

 I

Eres mío, aunque  parece que eres de ella en alma y cuerpo
y tus pestañas y el agua de tu ojos para rocearla,
mas todos los pensamientos tuyos en los que viví
todas las miradas detenidas en el espacio como muros para plasmar las viviencias
todas las miradas como péndulos en los que grabé mi sombra

los latidos que edificaste en el cuerpo con la arena de nuestro tiempo ,
cada revelación asustada en tus pupilas al verme,
todo, como un lienzo inmaculado que se tambalea, es mío,
retrato de dos corazones sangrando el mismo color en la imagen.
II
Que son las posesiones del amor sino un montón de recuerdos, oro mental, oro de aire,

oro en el fondo de la tierra
una cadena que relumbra en la mano o en el cuello ante el ojo del espejo, lugar remoto de la memoria.

III
El secreto de la vida eterna es quedarnos
en el paraíso de las memorias de quienes nos vieron con los ojos invisibles.
IV
Si algún día mueres ten la certeza mi viejo amor
que seguirás viviendo en el Edén de mi pecho,
cultivado para ti y todos los  que  he amado.
Ay, he olvidado que estás muerto,
y mira como sigues cantando  por el balcón de mi mente,
para deleitar a las flores en sus capullos, para crearles las alas que un día tendrán.

V
Fuiste mío y eres mío aún
aunque vagues con la muerte por el mundo,
aunque eres un espejo que mi mirada reconstruye trozo a trozo hasta crear un tercer ojo.

y ha tomado años juntar en él  tu imagen aún  incompleta

para cavar en las retinas del diamante
para verte completo, frente a frente.