El eco de dos heridas

                                                                                         

                                                                                                   Pieza  Fársica en un acto

Personajes:                         

Herida1     

Herida 2                                    

 Paramédicos

Un doctor  

Empleados del restaurante  

El cisne y la estatua de la mujer pueden ser actores

                                                                     Escena 1                

“Un Parque desolado en las penumbras del anochecer, lleno de hojas secas que el barrendero olvidó quitar, en las sombras se logra distinguir la estatua de una mujer desnuda ocultándose ante los ojos de un cisne de piedra desgastada. Sentada en una banca La Herida 1 observa las estrellas, al parecer a salido un rato a tomar aire

Herida 1(absorta en sus pensamientos no escucha acercarse

la herida 2)

Cuantas estrellas, infinidad de ellas nos miran desde arriba, todas son iguales como los chinos, pero también milenarias y sabias como ellos, parecen siempre tener un mensaje de que hay algo que se sale del alcance de nuestros razonamientos. Con su brillo parecen murmurar, no te preocupes, algún día ya no serás una  herida, alguien vendrá a coserte con hilos resistentes  y te convertirás en una reluciente cicatriz o en bonito tatuaje de esos que siempre la gente presume con orgullo o  rosarán pomadas especiales sobre tu piel sensible y desaparecerás siendo solo el lejano recuerdo del rostro de un niño. También  puede ser que te conviertas en un extenso río, más temprano que tarde llegaras al mar rojo extinguiéndote para siempre. Prefiero  quedarme con el primer mensaje astral, esa idea de ahogarme en mi propia sangre no me agrada en lo absoluto, en todos los mares, rojos, azules o amarillos siempre habitan seres tenebrosos, no pienso pasar mis últimos días ahí, conviviendo con las heridas de peces y tiburones. Aún tengo la esperanza de sanar, de ya no ser algo horrendo frente al espejo. A nadie le gusta ver heridas, todos prefieren a las sonrisas, nosotras somos muy parecidas a las lágrimas, siempre lamentándose, nublando las miradas  y endureciendo las caras. Todavía en mis pocos años no he encontrado a algún ser humano que diga que tenemos nuestro encanto, aunque seguro que si lo tenemos, tenemos muy buena memoria  y por lo general somos longevas, es difícil olvidarnos, una vez que nos ven causamos impacto, casi siempre dejamos huella. Ahora que lo pienso, creo que podría convertirme en un bonito lunar si me operan,  siempre a los lunares los asocian con la sensualidad, no por gusto dicen que cuando las parejas se ausentan en los cuartos es porque se están contando los lunares, si a la gente le gusta contar lunares es porque son como las estrellas, admiradas por todos, pero las cirugías plásticas son caras, además de que los mejores lunares son los naturales, Dios nunca se equivoca, por alguna razón me creo herida, mejor así me quedo y dejo de soñar con tonterías, tantos puntitos luminosos ya me están haciendo alucinar, definitivamente las estrellas son más poderosas que los hongos alucinógenos, son tantas que cuando menos te lo esperas ya estás dando vueltas con ellas. (De repente oye un ruido y se percata de la presencia de La Herida 2, que la había estado observando en silencio)

                                                                   Escena 2

Herida 2 (apenada  e intentando ocultar su rostro) Disculpa que interrumpa  tan abruptamente tu soledad, no quiero molestar, me gusta venir a este parque porque siempre esta solo a estas horas, es la primera vez que otra herida elige mi lugar favorito para refrescarse

Herida 1(sorprendida) Hola, la apenada debería ser yo por robarte tu sitio favorito, no tenía intenciones de venir a este lugar, ni lo conocía pero cuando lo vi me atrapo, solo pasaba y de pronto ya solo estaba mirando las estrellas, tiene una vista estupenda, de esas que solo las personas que ríen pueden tener en sus casas

Herida 2: Lo estupendo es que no nos cobran por estar aquí, la vista es gratis, también las estrellas,  el cielo nunca ha tenido precio y el día que lo tenga, créeme,  nadie lo mirara, con lo caro que esta todo, los pobres abundamos

Herida 1: ¡Imagínate, las estrellas más caras que los diamantes, vendiéndose a montones! La ventaja es que hay muchas, alcanzarían para calmar la sed de los ambiciosos

Herida 2: La sed de un ambicioso no se puede calmar ni con todas las estrellas y si las estrellas llegaran a tener precio también lo tendría Dios, solo visitaría a los ricos, tomaría wiski con ellos hasta emborracharse y olvidarse del mundo, mejor pensar que eso nunca pasara, y que las estrellas como Dios  siguen siendo un tesoro de la humanidad

Herida 1: ¿Te has  puesto a pensar en cuantas personas miran las estrellas al mismo que tiempo que tú?

Herida 2: Todos los días, así me consuelo, pensado que hay muchas heridas por aquí y por allá,  mirando las estrellas a la misma hora que yo, preguntándose cuando sanaran.

Herida 1(con mucha confianza como si conociera a la herida 2 desde que se abrió al mundo) Heridas sobramos, ya casi somos millones, la tierra está hecha de grietas como nosotras  ¿sabías? y cada día nos multiplicamos con más facilidad, algún día, estoy  segura, solo existiremos nosotras.

Herida 2: Tal vez, al paso que vamos todo es posible, pero no me gustaría que fuéramos muchas, no tendríamos espacio para respirar, así jamás  cicatrizaríamos, el aire es nuestra  salvación

Herida 1: Tienes razón, no lo había pensado, aunque hay muchas curas, estamos en el siglo XXI, el siglo de el avance científico, te curan de lo que sea

Herida 2: Siempre he confiado más en los remedios caseros, son más confiables, la ciencia siempre tiene algo de venderte con el afán de enriquecerse. Mira, por ejemplo, observa a esa estatua vieja, ya nadie le da mantenimiento, sus fisuras están a la intemperie, solo el aire que la refresca  ha evitado que se desplome, ¡siempre igual, mirando a su cisne con recatada hermosura!

Herida 1: Quizá tiene heridas en su pecho que no quiere que el cisne vea, a ninguna mujer le gusta mostrar sus senos  quemados

Herida 2: ¿Por qué lo dices? Como lo sabes? Las quemaduras son hermosas, demuestran que la persona tuvo el valor de adentrarse en el fuego

Herida 1: Ok, ganas, es absurdo que se oculte

Herida 2: (riendo por primera vez) No te enojes, solo son ideas, no tienen mucho fundamento, las ideas siempre cambian, como las olas del mar que parecen ser fuertes  pero que como todo en la terminan por desvanecerse (silencio largo, fuman) Y bueno, ¿cuándo fue que naciste?

Herida 1: Hace mucho, ya ni me acuerdo, fue una tarde,  estaba corriendo muy rápido y tropecé con algo filoso, ¿no recuerdo que? Con el paso de los años ya no sabes ni que fue lo que te creo, ni por qué sangras y tú ¿por qué sangras?

Herida 2: Por los cristales de una ventana, quería traspasarla para llegar al horizonte, estaba en una casa frente al mar, quería alcanzar a los barcos, ser como ellos, que se van lejos sin mirar atrás, pero me descuide, el cristal era invisible

Herida 1: (riendo también por primera vez) Todos los cristales son invisibles, si fueran visibles ocurrirían menos accidentes. Oye, creo que ya recordé, no fue corriendo como me abrí  al  mundo, ahora lo recuerdo, yo también quería alcanzar algo, al cielo, a los globos, quería ser como ellos, que llegan muy alto y  nunca regresan, estaba en un edifico, simplemente  rodé hacia abajo, lo demás no lo recuerdo

Herida 2: Si, es fácil caer cuando te elevas mucho

Herida 1: No me siento bien, recordar me hace sangrar más, se me ha roto un punto, mis hilos son de baja calidad, siempre estoy perdiendo uno

Herida 2: ¿Quieres que vayamos al médico? No te ves nada bien, te puedes poner morada si no te atiendes y una herida morada es mucho menos atractiva que una roja, el rojo es un color fabuloso.

Herida 1: Los médicos no resuelven nada, solo te lastiman más, creen que con cerrarte por fuera te cierran por dentro también, todo lo basan en la estética. Mejor vayamos a algún lugar, hay uno que me gusta mucho, hace días que quería ir pero no tenía a nadie que me acompañara, es un restaurante económico, se llama ILUSIONES,  lo mencionan mucho, igual lo conoces

Herida 2: Si, es muy recomendado, me parece buena idea. Pero oye, ¿no te da miedo irte con extraños?

Herida 1: (vuelve a reír) A que le puedo temer, ¿a morir desangrada? A estas alturas eso sería una salvación, dicen que es placentero

Herida 2: No creas todo lo que escuchas, se crean muchos mitos

Herida 1: Si quieres puedes irte, yo no te obligo a quedarte, total, estaba sola hace un instante, claro, que una vez que pruebas la compañía es difícil olvidar sus encantos

Herida 2: Vamos, quiero estar contigo, eres muy agradable, además si nos quedamos aquí  las estrellas se aburrirán de nosotros y ya no las podremos contemplar

Herida 1: Las estrellas nunca se aburren, desde hace siglos  nos miran, podrían mudarse a otros cielos pero prefieren observarnos con sus telescopios avanzados porque te aseguro que en ningún otro lugar son tan admiradas como aquí

Herida 2: ¿Cómo? ¿Las estrellas nos observan a nosotros en vez de nosotros a ellas?

Herida 1: Estoy segura, míralas bien, parecen ojitos, lo más probable es que existan otros cielos, pero seguro las personas de esas tierras a las estrellas las llaman ¡Ojos siderales!

Herida 2: Tienes pensamientos muy extraños, si te creo terminare cohibido, no quiero que los ojos siderales me sigan a todas partes, cuestionándose lo que hago o dejo de hacer, mejor vámonos antes de que amanezca  y los rayos del sol me hagan arder

Herida 1: Yo no pienso así, es bonito saber que te vigilan y que posiblemente algún ojo espacial está enamorado de ti o al menos le provocas compasión.

Herida 2 (muerto de risa) Aunque así fuera, para que querer eso, jamás podre conocerlo o dialogar con él

(La Herida 1 y la Herida 2 salen de escena mientras continúan conversando sobre asuntos desfachatados, parecen tener una amistad de muchos años, ambas se pierden por completo en la oscuridad, como todo lo demás)

 

                                                                        Escena 3

“Un restaurante casi solitario,  un borracho canturrea una antigua canción que suena en  la rockola,  el personal de trabajo hace el aseo con caras de cansancio, se nota que fue un día largo para ellos. La Herida 1 y 2 sentadas junto a la ventana observan el inmenso letrero de foquitos que dice ILUCIONES, han ordenado un platillo exquisito de objetos que le suscitan recuerdos felices del pasado, como canicas u otros juguetes de la infancia

Herida 1: Espero que te guste la comida, es como hecha en casa, al menos para mí es exquisita, como si mi mama me estuviera cocinando papas fritas, hasta parece que escucho su voz ¿porque haz ordenado relojes de plástico?

Herida 2: Veras, mi padre era relojero, cuando era pequeño lo ayudaba en su taller y pasábamos largas horas conversando, me contaba historias increíbles, todos los años me regalaba un reloj nuevo de juguete para que no me volviera un esclavo del tiempo como todos o como el, por eso estoy acostumbrado a usar un reloj descompuesto ¿y tu porque has ordenado pelotitas  y gomas de mascar?

Herida 1: Cuando era pequeña todos los niños tenían pelotitas, el más rico y el más pobre, eran juguetes que  nos igualaban, tuve un habitación repletas de pelotas en las que nadaba horas jugando sin saber que existía más allá de mi mundo, era como vivir rodeada de lunas protectoras, después de salir de ese cuarto comenzaron los problemas. Las gomas de mascar  me recuerdan  que cuando cumplía con mis obligaciones mis padres me daban un peso para que fuera por una, en una ocasión  logre reunir tantos pesos que por una año entero estuve mascando chicle sin hablar con nadie, soñando simplemente, fue una época hermosa de mi vida

Herida 2: Al parecer has tenido más momentos felices que yo

Herida 1: No lo creo, son pocos en realidad, pero he sabido aferrarme a ellos cuando más sangro, son como un hilo de plata del que me cuelgo de la luna, mi pelota favorita, así me mantengo firme en este mundo, mientras la luna me sostenga viviré, ojala no se canse de cargar tanto peso. (Ríe)

Herida 2: Hablas mucho del cielo, de la luna, de las estrellas como si quisieras escaparte por un telescopio e irte de este mundo

Herida 1: Sera porque allá hay cosas más interesantes en las que pensar, como por ejemplo, los ángeles,  nubes por las que puedes caminar sin preocuparte por los secuestros o asaltos, además de luz, allá  no hay apagones como aquí. Dios tiene electricidad  eterna

Herida 2: Más bien creo que ya no soportas estar aquí y buscas algún pretexto para quedarte

Herida 1: Eres muy racional, todo lo quieres analizar

Herida 2 (enojada por primera vez) tú también analizas todo, te la pasas haciendo suposiciones absurdas

Herida 1(enojándose) Quien te crees que eres como para juzgarme, no me conoces

Herida 2: Soy una herida igual que tú, esperando a cicatrizar como cualquier otra herida de este mundo

Herida 1: Y crees que lo vas a lograr ofendiendo a los demás, pues déjame decirte que estas muy lejos de olvidar tu dolor con esa actitud de superioridad.

Herida 2: Tú tampoco me conoces, no tienes derecho a etiquetarme  con adjetivos mal empleados.

Herida 1(riendo cínicamente) Aparte de orgulloso, susceptible

Herida 2(en arranque de ira, le tira a la herida 1 en la cara  el plato con los restos de recuerdos que aún le quedaban) la  única que va a retardar mi cicatrización eres tú, no tienes derecho a burlarte como lo han hecho todos.

Herida 1: (en un ataque de furia se abalanza contra la herida 2 arañándola  hasta el punto de hacerla más grande) Mira lo que has hecho con mis recuerdos, los lanzas con si no significaran nada, maldita la hora en la que apareciste

                                                                               Escena 3

La herida 1 y 2 terminan revolcadas en el piso forcejando una con la otra hasta que son expulsadas a la calle por el personal del restaurante, afuera siguen peleándose y maldiciéndose hasta que comienza a cubrirlo todo la madrugada, el frio se hace intenso obligándolas a ocultarse bajo las escaleras de un edificio en ruinas. La herida 2 queda realmente lastimada en la pelea, hasta el punto de comenzar a sangrar sin frenos. La herida 1 parece asustada, realmente no quería lastimar a la herida 2

Herida 1: ¿Estas bien?

Herida 2: Claro que no, me estoy muriendo, lo poquito que había logrado cerrar lo haz abierto de par en par poniéndome sal en el corazón

Herida 1: Tú comenzaste la pelea, yo solo te había dado un criterio y te lo tomaste muy a pecho

Herida 2: Ya no importa quien comenzó ni quien termino, estoy muriendo, ya no hay esperanzas de ningún tipo, jamás podré cerrar este corazón a la intemperie  que cada día se llena más de lágrimas contaminadas

Herida 1: Si hay salvación, no seas tan cursi, aun respiras, si me fundo contigo, si nos cosemos dejaremos de sangrar

Herida 2: ¿Cómo? Estas loca, eso no es posible, no quiero coserme a nadie

Herida 1: Es la única solución en lo que llegamos al hospital, sino morirás desangrada y no quiero que mis consciencia cargue con un muerto, ya bastante perturbada estoy, prefiero sufrir un poco pero salvarte que después tener que descoserme por remordimiento. (Sin que a la herida 2 le dé tiempo reaccionar la herida 1 comienza a desenredar los hilos de plata de los que ha estado colgada de  la luna para resistir su estancia en la tierra, del bolsillo  saca una aguja de costurero con la que despacio y  silenciosamente  se cose con la herida 2)

Herida 1: Dejaras de sangrar, mi corazón le pasara calor al tuyo y en un mismo latido viviremos, cuando amanezca iremos al hospital. ¿Te sientes mejor?

Herida 2: (Recuperando su color rojo) Si, parece que está funcionando. ¿Tu corazón es más fuerte, como haz conseguido esos hilos?

Herida 1: Es un pacto que tengo con luna, me da sus hilos de plata pero a cambio tengo que observarla solo a ella, por eso siempre estoy en las noches afuera contemplando su belleza, pago el precio de la soledad y la oscuridad.

Herida 2: ¡Y sin ella no puedes vivir, te sostiene!

Herida 1: Así es, por eso casi no salgo de día, en la noche tengo más fuerzas y mi única amante es ella, sufre tanto de soledad que estaba esperando que alguien se atreviera a hacer ese pacto con ella, como soy una herida y necesito hilos, se le hizo fácil atraparme con su anzuelo invisible

Herida 2: No sé qué pensar, primero casi me matas y ahora me salvas la vida, creo que lo mejor es que de las gracias y tome en cuenta que me ha salvado (de repente unos rayos intensos de luna penetran la oscuridad de las escaleras y  la herida 2 se percata de la belleza oculta de la herida 1, realmente es hermosa como un venado asustado huyendo de las fieras, rojiza, con unos ojos negros capaces de aprisionar a  cualquiera, la herida 2 no pudo resistirse y la beso tan ardorosamente que casi se desangra en aquel beso, la herida uno sin temor corresponde a la cálida sangre de la herida 1 que por primera vez en su corta existencia la hizo sentirse fresca y protegida como si no estuviera a la merced de la bestias)

 

Herida 2: Nunca pensé que los labios fueran más eficaces que las agujas para sellar el dolor, es como si me cosieras de los pies a la cabeza cada rasguño.

Herida 1: Estas cerrando cada una de las fisuras de este muro carcomido que me ha protegido por años como piel inservible, eres como una flor que se abre pasó por entre las rocas de mi alma, desde su interior de su tallo para nacer dentro de mí.

Herida2: Como el llanto de un bebe que emerge  en lo más hondo de mis entrañas donde no hay luz ni vida

Herida1: Como una estrella desterrada que por fin le permiten regresar a su cielo, así te siento en  mi ritmo cardiaco

                                                                                 Escena 4

(Las heridas 1 y 2 se siguen besando hasta que empiezan a despuntar los primeros rayos del sol, están casi desangradas de tanto besarse, acariciarse, romper muros y puertas de metal que durante esas horas estuvieron derribando hasta llegar una a lo más profundo de la otra, ambas sin percatarse de que estaban a punto de morir, hasta que alguien las descubre y llama a la ambulancia)

Herida 2: No nos separen por favor, no quiero estar sin ella

Doctor: Si no los separamos morirán

Herida 1: De todas maneras vamos a morir, déjenos desángranos uno dentro del otro, es mejor que morir solo

Doctor: Se pueden salvar, es cuestión de solo una intervención y unos cuantos piquetitos nada más

Herida 1: Mas agujas no por favor

Doctor: Es necesario

Herida 1: Siempre dicen eso y ya no sé cuántos remiendos tengo para nada, soy motón de retazos viejos

                                                                          Escena 5

En contra de su voluntad, el doctor los conduce al salón de operaciones, donde varios médicos comienzan a separar a la herida 1 de la herida 2 para después coserlas por separado, les insertan  unas agujas gigantes  de una máquina de coser robot, esta los descose y los cose )

(En la sala de rehabilitación la herida 1 esta apartada de la herida 2 como al principio, antes de conocerse, ambas están en silencio como si hubiera muerto alguien, permanecen así, pasa el tiempo y de nuevo como en la primera parte de la historia la herida 1 está en sentada en su parque favorito contemplando las estrellas, ahora la acompaña un feto hijo de la Herida 2. La herida 2 la observa a distancia escondida detrás de un árbol)

                                                                Escena 6

Herida 1: (hablando con las estrellas, ante ella está un telescopio y un aparato extraño con el que se puede comunicar directamente con las estrellas y la luna) Para que coserme y descocerme  una y otra vez a lo largo de mi fugas  vida, para que querer ser un humano si realmente todos ellos dependen de nosotras, el hombre depende de sus heridas, desde que nace hasta que muere busca la forma de crearnos para poder vivir, más bien nosotras, ¡las más detestadas! Los convertimos en humanos, aunque intenten ignorarnos gobernamos este mundo, somos las únicas que prevalecen vivas hasta la muerte de cada ser vivo e incluso algunas somos tan profundas que transcendemos el tiempo, perforando almas que como ecos nos lloran, nos cantan, nos recuerdan. Aunque nos quieran ocultar con muros de maquillaje, falsas sonrisas y miles de trucos como la fotografía, en algún momento de sus vidas nos tienen que mirar de frente,  cara a cara,  corazón a corazón. ¿Por qué les cuesta tanto admitir nuestra belleza perdurable, ¡Ay pobres hombres! Nosotras somos lo único real que tienen. Ni Dios nos puede borrar de la faz de la tierra y el cielo, hasta él nos tiene en su cuerpo  adolorido por tanta eternidad que se corrompe. Por eso queridas estrellas, oh mi luna entrañable, hoy les devuelvo mis hilos de plata, ya no tengo dudas de que me siento orgullosa de ser lo soy, una herida ,una  grieta profunda en  el  universo por  donde  la lluvia  asoma su rostro, ya no me quiero cerrar, ¿para qué? Prefiero estar abierta  para recibir toda la grandeza que merezco por haber nacido de los  brazos de la tierra, ya no pretendo ocultar mi dolor, que inunde con su sangre a todos los que lo puedan ver (abraza a su feto, se lo lleva al pecho y respira tranquilamente, la herida 2 irrumpe en el parque para sorprenderla)

Herida 2: ¿Qué haces, ese aparato que es?

Herida 1: Como te atreves a aparecer después de un año y nada más hacerme esa estúpida pregunta, me quede esperándote, ¿porque te fuiste?

Herida 2: No estaba preparado para criar a un hijo, estoy muy consciente de lo que soy, una herida limitada

Herida 1: Es realmente fascinante ver como el hombre se desvive por crear sus sueños y cuando la creación por fin logra manifestarse, ¡huye! como un niño asustado por su propio monstruo de papel, ´cuando decidí tener a este hijo lo hice pensando que podría ser una oportunidad para los tres de ser algo más que heridas  que viven lamentando su dolor, un dolor que se aferra a la vida absurdamente, que nada más existe para ellas, que no deja de cantar su eco que ya nadie escucha  Quería que fuéramos mejores de lo que somos hoy, pero eso no te importa ¿verdad?  No sé porque te digo todo esto, jamás cambiarás, seguirás siendo una herida limitada, sangrando cada mañana,  buscando hilos por aquí y por allá para coserte, yendo de vez en cuando al médico para  que te limpie y te retoque, pero nunca te asumirás ni te reconocerás como lo que eres, siempre te engañarás a ti mismo pensando que algún día sanarás y te digo de una vez, ese día no llegará, sino te asumes como lo que eres ni volteas hacia tus profundidades no puedes cambiarte, tienes que ir hasta el fondo, ahí, donde brota tu sangre, donde un nudo de arterias palpita sin ser escuchado, ahí  también están los hilos más resistentes con los que puedes sellarte.

Herida 2: ¿Acaso ya tú lo lograste?  ¿Tienes derecho a presumirme?

Herida 1: Si, viaje hacia mis adentros en busca de esos hilos y lentamente fue cosiéndome hasta que comprendí que no quería eso, que realmente estoy orgullosa de lo que soy, es mejor ser una herida viva que ser una cicatriz. Ahora vete por favor,  ni yo ni mi hijo te necesitamos, ojala algún día puedas cicatrizarte o si lo prefieres borrarte de la faz de la tierra.

Herida 2: (Derrotada y lamentándose) ¿Y si elijo quedarme?

Herida 1: Eres el dueño de tus decisiones, has lo que quieras con ellas

(La herida 2 con lágrimas en sus ojos mira por última vez a la herida 1, la observa con amor, se voltea lentamente al tiempo que comienza a desvanecerse, en las manos de la Herida 1 se ve cómo va apareciendo una cicatriz profunda pero sin sangre, la estatua del parque se derrumba estruendosamente, el cisne que la observa queda mirando el vacío y mientras el feto llora el telón cae)

 

 

                                                                                                                                 FIN