Depende la vida

 

Pasos blancos donde habita el  apoyo,

marcan el camino de esperanza en su marchar,

deshaciendo redes de violencia licita,

se tienden, penden desde las alturas.

 

Aún se puede actuar contra los males represivos,

disueltos ya en los servicios a la población.

Basta de injustas y dictaminadas muertes,

de provocaciones mediatizadas por el odio.

 

Ante el espantoso acto de salir a la calle

habrá que resistir contra la violencia,

desde el suelo, con coraje exclamar,

que dirigentes solo escuchen reclamos de paz.

 

A pesar de tanta colección de guerras,

ambiciones miserables de querer lo material,

atentados sin descanso contra la armonía,

nunca habrá que dejar guardadas las palomas.

 

Ahora es necesario actuar, lograr tranquilidad,

esfumar intereses que maneja la violencia.

No se debe vivir en apremio constante,

hay que quitar la mano derecha que alimenta el crimen.

 

Zigzag que haga la luz del pueblo, entre los violentos,

irradie a los poderosos, los saque de su corrupción,

libere todos los terrenos de parásitos oficiales;

de eso depende que no se pierda la vida.