Autopsia

He escarbado la arena escondida en las rocas de mi pecho,

sin anestesia   para encontrar

lo  que solía evocar,  corazón.

Búsqueda interminable entre las olas muertas, a través

de los escombros y  las cenizas  del mar

que me invitan  al convite interior

pero no me muestran el agua,

semilla de sangre que florecía en mis huesos.

 

Búsqueda sin pausas en el ojo abierto de la arena negra

que juega a ser barro aún humedo

en el recoveco oculto entre mis pechos de coral

¿para encontrar qué?

 

Barro que moldeo edificando laberintos

hacía eso que solía conocer y no conozco más.

¿corazón?

 

¿Caminos sembrados de paredes

que me ocultan la imagen buscada por siglos?

¿ La imagen, el rostro de la nada expidiendo

tímidas palabras que apenas si escucho

en la triste compañía de mi misma?

 

¿Senderos de flores que crecen entre las espinas del silencio,

de pájaros mudos que me escoltan al reflejo de la nada

en el espejo roto que sostienen los ángeles?

 

La nada con máscara de cristales  rotos

hiere a mis palmas en la busqueda

¿Para encontrar qué?

 

¿Al  corazón abierto como una concha y adentro la perla hecha de ecos?

 

Y qué es la perla sino piedra

que brilla en el mar como una estrella echa de  los residuos del universo

y echada después a la tempestad

u ojo asustado en la noche

que brilla con más fuerza para aniquilar su miedo

 

Búsqueda y hallazgo eternos

Del corazón cerrado como una concha asustada

que esconde adentro su alma,

la perla,

Y qué es la perla sino piedra echa de ecos.

 

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