Ausencia

Cada domingo, las nubes se arrancan los ojos
y un claroscuro de árboles se acurruca
en la herida prolongada del estío

Cada domingo, la luz de los relojes
sangra pájaros de musgo
y un sol imaginario salta
entre los huesos del agua

Hoy es domingo, y las brujas bailarán
con música crucificada
para que las ranas canten
contra la sombra del fauno
y el dios de los naipes escupa   
una  tormenta en el espejo
para masturbar la locura