50 Herramientas Que Pueden Mejorar Tu Escritura. Herramienta # 1: Ramificar a la Derecha

Estimado lector.

50 herramientas de escrituraEsta es una serie de artículos semanales dedicados a descubrir  las herramientas de escritura del  libro “Writing Tools: 50 Essential Strategies for Every Writer” de Roy Peter Clark  que es un libro que en lo particular he disfrutado mucho. Durante esta serie iré comentando y compilando esta serie de artículos que también pueden ser encontrados en  el “Archivero del Internet” conocido como la Máquina del Tiempo [http://archive.org/web/web.php ] en un intento por acercar y preservar esta información que usan  los escritores  anglosajones al público hispano.

El título de cada herramienta es trabajo de Roy, yo simplemente iré comentando cada herramienta en mis propias palabras.

 Herramienta # 1. Ramificar a la derecha.
Esta herramienta es algo  simple: Comienza tus enunciados con el sujeto y el verbo, dejando los demás elementos  “ramificarse hacia la derecha”. Esta es una herramienta básica que permite al escritor ser más claro en su escritura. Roy señala que incluso  la oración de más largo aliento puede ser clara y poderosa cuando el sujeto y el verbo tienen sentido desde un principio. Imagínate esto:

Un autor escribe una nota haciendo uso de esta herramienta.

Esa es una pequeña oración ramificada a la derecha.  Sujeto y verbo  están a la izquierda (“Un autor escribe”) y los demás elementos se ramifican a la derecha. En periodismo esta oración se conoce cómo oración líder.  Aquí hay otra del sitio prensalibre.com

“Un grupo de hombres armados irrumpió en la madrugada del viernes recién pasado en un centro penitenciario del estado mexicano de Guerrero (sur), originando un enfrentamiento en el que murieron cinco de los atacantes y cuatro reos.”

Esta primera oración es de 37 palabras llenas de acción. El enunciado es tan  largo  y  tan lleno que parece que se va a descarrilar cómo una locomotora sobrecargada, pero el reportero logra mantener control sobre el significado al usar las primeras  seis palabras: “Un grupo de hombres armados irrumpió…”
Aunque en este caso habría que preguntarse  que es más importante para el significado de la nota, que un grupo de personas armadas hayan irrumpido, o los nueve muertos en total. Como sea, la oración líder según Roy es la máquina que mueve todos los vagones que le siguen.  En este punto el buen Roy nos da varios ejemplos de escritores que pueden escribir oración tras oración basados en esta simple estructura y nos pide considerar al escritor John Steinbeck (ganador del premio novel de literatura en en 1962) de Cannery Row, 1945 (Los arrabales de Cannery), en la cual  describe la rutina de un científico marino llamado Doc:

El no necesitaba un reloj. Había estado trabajando en un patrón de marea por tanto tiempo que podría sentir un cambio de marea hasta en sus sueños. En el atardecer se despertó, miró afuera a través de la persiana y vio que el agua ya se estaba retirando por las rocas. Tomó un poco de café, comió tres sandwiches y bebió un cuarto de galón de cerveza.

La marea se va imperceptiblemente. La rocas se muestran y parecen alzarse y el oceáno se desvanece dejando atrás pequeñas albercas, dejando hierba mojada y musgo y esponja, iridescencia y café y azul y China roja. En el fondo yace el increíble rechazo del mar, escudos destrozados y astillados y pedazos de esqueleto, garras, todo el fondo del mar es un fantástico cementerio en el cual, lo viviente  corre y lucha.

La claridad de la narrativa  va fluyendo  con energía conforme Steinbeck  va escribiendo  párrafos,  poniendo el sujeto y el verbo en el principio o cerca del principio de una frase tras otra. También, señala Clark que es buena idea variar el largo de las frases para evitar caer en una estructura monótona.

La cuestión es que  en la prosa según Clark, el sujeto y el verbo son separados por muchas palabras entre sí, y esto lo hace  el escritor porque quiere decirle algo al lector acerca del sujeto antes de llegar al verbo.  Pero al hacer esto se corre el riesgo de confundir al lector. Por ejemplo:

“Una ley que excluiría impuestos a los ingresos por valuación de las nuevas casas del fideicomiso para la educación  del estado  podría significar una pérdida en los ingresos para las escuelas del municipio de Tepezco.”

En este caso 20 palabras separan al sujeto “ley” de un verbo compuesto y por lo tanto, débil cómo  “podría significar.” Un error que convierte lo que podría ser una nota  importante en farfulladas.

Por otra parte, si un escritor desea crear suspenso, o construir tensión, o hacer que el lector se pregunte y espere, o que lo acompañe a un viaje de descubrimiento o misterio, o mantenerlo en suspenso por toda la frase, preguntándose y esperando una vez más, párrafo tras párrafo, puede entonces guardar el verbo para el final de la frase.

Y por último el buen Roy nos da una tarea práctica:

1. Leer un periódico y marcar con una pluma la posición de los sujetos y los verbos.

2. Hacer lo mismo con lo que tengas escrito, tus propios cuentos, artículos, historias, etc.

3. Hacer lo mismo con un borrador de algo que estés trabajando.

4. La próxima vez que te encuentres luchando con una frase, ve si puedes re escribirla colocando el sujeto y el verbo juntos y al principio.

Pues bien estimado lector, espero que hayas encontrado esta primera herramienta de escritura tan útil cómo yo, y por ahora te dejo porque voy a ponerla en práctica en una serie de thrillers en los que estoy trabajando. Excelente inicio de semana y hasta la siguiente entrega, AAmante.

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